Salud

Tos que no se va: por qué sigue después de la infección y cuándo consultar al médico

La tos posinfecciosa puede durar hasta ocho semanas sin que haya infección activa. Conocé las causas, los síntomas de alarma y por qué no siempre hace falta tomar antibióticos.

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Preguntas para llevar al médico

La infección respiratoria ya pasó, la fiebre se fue y el malestar general quedó atrás. Pero la tos sigue ahí, a veces durante días o incluso semanas. Y no, no siempre significa que la infección continúe activa.

La tos es un mecanismo de defensa natural que ayuda a limpiar las vías respiratorias de moco, flemas, virus y bacterias. Sin embargo, cuando se prolonga más de lo esperado puede convertirse en una verdadera molestia: genera fatiga, dolores de cabeza y hasta altera el sueño. "Cuando se descontrola, se transforma en una pesadilla", reconoce Ramiro Heredia, médico clínico de la séptima cátedra de Medicina Interna del Hospital de Clínicas de la UBA. De hecho, la tos motiva alrededor del 10% de las consultas médicas.

Según los especialistas, la tos aguda dura menos de tres semanas y suele deberse a un cuadro viral como gripe o resfrío. Si se extiende entre tres y ocho semanas se considera subaguda. Pasado ese tiempo, ya se habla de tos crónica y las causas suelen ser otras.

Un artículo publicado en 2024 en la revista de la Asociación Médica Canadiense (CMAJ) explica que la tos posinfecciosa puede afectar hasta a uno de cada cuatro adultos que atraviesan una infección respiratoria. Los investigadores de la Universidad de Columbia Británica señalan que la infección previa desencadena una cascada inflamatoria que aumenta la sensibilidad bronquial, la producción de moco y reduce su eliminación.

Alejandro Videla, ex presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, aclaraba que muchas personas consultan antes de las ocho semanas, generalmente entre la segunda o tercera semana de tos persistente. Y advertía que no hay que asociar automáticamente la duración del síntoma con una infección que sigue activa: "La tos prolongada muchas veces tiene que ver con un estado de inflamación de las vías aéreas o de estimulación de los nervios que producen la tos".

Por eso, los antibióticos no suelen estar indicados y no se recomienda tomarlos por cuenta propia. En algunos casos aparece el llamado síndrome de hipersensibilidad de la tos: el sistema nervioso queda sensibilizado y estímulos mínimos como hablar, reír o cambiar de temperatura activan el reflejo.

Ciertas infecciones como Mycoplasma pneumoniae, Chlamydia pneumoniae o Bordetella pertussis (la bacteria de la tos convulsa) suelen dejar tos prolongada con más frecuencia. Pero la duración sigue siendo clave: superadas las ocho semanas, la probabilidad de que sea solo una secuela de la infección reciente baja mucho y hay que buscar otras causas.

Hasta el 40% de los pacientes puede tener más de un factor al mismo tiempo. Las más frecuentes son el goteo posnasal, el asma (que explica entre el 20% y el 30% de las toses crónicas), la bronquitis eosinofílica y el reflujo gastroesofágico.

Cuándo consultar sin esperar

Videla recomendaba no demorar la consulta si la tos supera las dos o tres semanas y viene acompañada de síntomas de alarma: silbidos, ronquidos audibles, dificultad para respirar, fiebre, pérdida de peso, sudoración nocturna, tos con sangre o problemas para tragar.

En un país como Argentina, donde la tuberculosis sigue presente, es importante estar atentos. También si se sospecha asma reactivada por la infección. Otro factor a revisar son los medicamentos: los inhibidores de la ECA (como el enalapril) usados para la hipertensión pueden causar tos en hasta el 35% de los pacientes y el síntoma puede tardar meses en desaparecer después de suspenderlos.

El tabaquismo es otro gran protagonista. Al dejar de fumar, la tos incluso puede empeorar por un tiempo mientras se recupera el transporte mucociliar.

Cómo se estudia

Un buen interrogatorio y examen físico muchas veces orientan el diagnóstico sin necesidad de muchos estudios de entrada. Cuando la tos se vuelve crónica, lo habitual es comenzar con una radiografía de tórax y una espirometría. En el 80-90% de los casos crónicos la placa sale normal.

Según el artículo de CMAJ y la experiencia de los especialistas locales, no hay medicamentos con evidencia sólida para cortar la tos posinfecciosa. La mayoría de los casos mejora sola. Los jarabes comunes tienen muy poca evidencia científica y los antibióticos no sirven para los virus.

Cuando se identifica una causa, el tratamiento se dirige a eso: corticoides inhalados o sistémicos en casos intensos, antibióticos específicos si es tos convulsa confirmada, o neuromoduladores como gabapentina y terapia con fonoaudiólogos en los casos más rebeldes.

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