Cocido Gallego: la receta tradicional y casera para días de invierno
Aprendé a preparar este guiso gallego contundente con lacón, chorizo, garbanzos, patatas y grelos. Un plato de cuchara ideal para el frío que se sirve en fuentes separadas y que toda familia adapta a su gusto.
Ingredientes
- 500 g de lacón
- 2 chorizos gallegos o chorizos colorados
- 300 g de garbanzos secos
- 4 patatas medianas
- 1 repollo o un atado de grelos (o acelga)
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- Sal al gusto
- Agua fría para cocer
Preparación
- Remojá los garbanzos desde la noche anterior en agua fría.
- En una olla grande colocá el lacón, la cebolla entera, los ajos, la hoja de laurel y cubrí con abundante agua fría.
- Llevá a fuego medio y cuando empiece a hervir bajá el fuego al mínimo, espumando las impurezas que suban.
- Después de 45 minutos agregá los chorizos y los garbanzos escurridos. Continuá cocinando a fuego bajo por otros 45 minutos.
- Incorporá las patatas peladas y cortadas en trozos grandes y el repollo o grelos limpios y troceados.
- Cocinar todo junto por 30-40 minutos más hasta que las patatas estén tiernas y las carnes se desprendan fácilmente del hueso.
- Retirá las carnes y las verduras. Colá el caldo y servilo aparte.
- Presentá las carnes cortadas en una fuente, los garbanzos y verduras en otra, y el caldo en una sopera.
El cocido gallego es uno de esos platos que abrazan. En pleno agosto de 2026, con las temperaturas que siguen bajando en varias provincias argentinas, viene perfecto para preparar un domingo y estirar durante la semana.
Aunque sus raíces están en Galicia, acá en Argentina lo adoptamos hace décadas porque combina ingredientes que conseguimos fácil y genera esa sensación de comida que llena el alma. No es un plato ligero, pero justamente esa es su gracia: un caldo potente, carnes tiernas y verduras que absorben todo el sabor.
La clave está en cocinar por etapas para que nada se pase y en servirlo como manda la tradición: las carnes en una fuente, los garbanzos y verduras en otra, y el caldo aparte para mojar pan o hacer sopa. Cada familia gallega tiene su versión, y la nuestra en casa también fue mutando con los años.
Por qué funciona tan bien en casa
Es una receta que podés armar con tiempo el fin de semana y que rinde para varios días. Además, los grelos (o su reemplazo local con acelga o repollo) le dan un toque amargo que equilibra la grasa de las carnes. En Argentina es común reemplazar algunos ingredientes por productos locales, pero manteniendo el espíritu del original.
El lacón se consigue en muchas carnicerías o podés pedirlo en tu fiambrería de confianza. El chorizo gallego o un buen chorizo colorado argentino también cumplen. Los garbanzos tienen que ser de buena calidad y remojados desde la noche anterior.
Consejos para que quede impecable
- Desgrasá el caldo retirando la espuma varias veces durante la cocción. Eso hace que quede más limpio y agradable.
- Cocinalo a fuego muy bajo para que las carnes se pongan tiernas sin romperse.
- Probá el punto de sal recién al final, porque las carnes curadas ya aportan bastante.
- Si no conseguís grelos, la acelga o el repollo negro son excelentes sustitutos locales y mantienen el espíritu del plato.
- Guardá el caldo sobrante: al día siguiente queda más sabroso y podés usarlo como base para arroz o fideos.
Este cocido no busca ser de alta cocina. Es comida de la de verdad, de las que se comparten en la mesa grande y dejan a todos con la panza llena y el corazón contento. En una época donde todo va rápido, tomarse el tiempo de preparar un cocido gallego es casi un acto de resistencia.
Si estás buscando recetas de invierno que rindan y reconforten, este es un clásico que no falla. Preparalo una vez y vas a entender por qué en Galicia lo consideran patrimonio familiar.