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Tapa de asado a la cacerola tierna y con salsa: olla, líquido y rescates

Hacé tapa de asado a la cacerola tierna con salsa: elegí la olla, medí el líquido y resolvé una carne dura, salsa aguada o fondo pegado.

Publicado el

Cacerola con tapa de asado braseada en salsa oscura con verduras
Q Company

🍽️ 6 🔥 Cocción: 160 min

Ingredientes

  • 1,5 kg de tapa de asado
  • 2 cucharadas de aceite
  • 2 cebollas
  • 2 zanahorias
  • 1 rama de apio (opcional)
  • 3 dientes de ajo
  • 400 g de tomate triturado
  • 250 ml de caldo sin sal
  • 150 ml de vino tinto (opcional)
  • 200 ml de agua caliente
  • laurel, pimienta, pimentón dulce y tomillo a gusto
  • sal a gusto

Preparación

  1. Secá la tapa de asado, salala apenas y dorala en la olla con el aceite bien caliente, por los dos lados y los bordes, sin moverla hasta que se despegue sola.
  2. Retirá la carne a un plato.
  3. Bajá el fuego, agregá la cebolla, la zanahoria y el apio con una pizca de sal y rehogá hasta que estén blandos, raspando el fondo.
  4. Sumá el ajo, el pimentón y el tomillo unos segundos fuera del fuego.
  5. Incorporá el vino, si lo usás, dejá que evapore parte del alcohol y agregá el tomate, el caldo y el agua caliente.
  6. Devolvé la carne a la olla, cuidando que el líquido llegue a un tercio o la mitad de su altura.
  7. Llevá a un hervor inicial y bajá de inmediato a fuego mínimo.
  8. Tapá y cociná entre 2 horas 15 minutos y 3 horas, girando la pieza cada 40 minutos y sumando agua caliente si hace falta.
  9. A partir de las dos horas y cuarto, probá con un tenedor en la parte más gruesa; si ofrece resistencia, tapá y seguí 20 minutos más.
  10. Retirá la carne cuando esté tierna y dejala descansar diez minutos sobre tabla, cubierta flojamente.
  11. Cortá contra la fibra en fetas de un centímetro y devolvelas brevemente a la salsa caliente.

Tapa de asado a la cacerola tierna y con salsa: olla, líquido y rescates

La tapa de asado a la cacerola queda tierna cuando se dora primero y luego se brasea tapada a hervor muy suave. Para una pieza de 1,5 kg, usá una olla pesada, 750 ml de líquido total y cociná entre 2 horas 15 y 3 horas, hasta que un tenedor entre con poca resistencia. El líquido debe llegar a un tercio o la mitad de la carne: si la cubrís, perdés concentración; si usás muy poco, la salsa se quema.

Esta preparación busca una salsa de verduras y tomate que acompaña fetas de carne, no un caldo. La tapa de asado tiene colágeno y necesita paciencia; el fuego alto no la apura, la endurece.

Olla, carne y cantidades para seis

Para seis porciones, comprá 1,5 a 1,8 kg de tapa de asado. Elegí una pieza pareja, con grasa superficial moderada y sin olor extraño. Calculá 250 a 300 g crudos por adulto, porque hay merma al cocinar y porque la salsa invita a servir con puré, papas o polenta.

La mejor olla es de hierro, aluminio fundido o acero con fondo grueso y tapa pesada. La pieza debe entrar sin doblarse y quedar con unos centímetros libres alrededor. Una cacerola fina concentra calor en puntos y facilita que se prenda el tomate. Si no tenés tapa ajustada, usá aluminio bajo la tapa para mejorar el cierre.

Vas a necesitar 2 cebollas, 2 zanahorias, 1 rama de apio opcional, 3 dientes de ajo, 400 g de tomate triturado, 250 ml de caldo sin sal, 150 ml de vino tinto opcional y 200 ml de agua caliente. Esa suma da 750 ml. Agregá laurel, pimienta, pimentón dulce y tomillo. Reservá sal para el final, especialmente si el caldo ya viene condimentado.

Sellado y base de salsa

Secá la tapa de asado y salala apenas. Calentá dos cucharadas de aceite en la olla hasta que esté bien caliente, sin humear. Dorá la pieza por los dos lados y los bordes, sin moverla hasta que se despegue sola. El dorado no “sella” jugos de manera literal, pero desarrolla sabor y deja un fondo que hará mejor la salsa. Retirá la carne a un plato.

Bajá el fuego, agregá cebolla, zanahoria y apio con una pizca de sal. Rehogá hasta que estén blandos y rasgá el fondo con cuchara de madera. Sumá ajo, pimentón y tomillo fuera del fuego unos segundos. Incorporá vino si lo usás, dejá que evapore parte del alcohol y añadí tomate, caldo y agua caliente.

Devolvé la carne. El líquido debe llegar a entre un tercio y la mitad de su altura. Si queda demasiado baja, sumá agua caliente de a poco; si la supera, retir á parte antes de tapar. Llevá a un hervor inicial y bajá de inmediato: la superficie debe mostrar burbujas lentas, no un borbotón.

Braseado lento y señales de punto

Tapá y cociná a fuego mínimo entre 2 horas 15 y 3 horas. Cada 40 minutos, girá la pieza con pinza o dos espátulas y verificá que la salsa no se haya secado. Si hace falta, agregá 80 a 100 ml de agua caliente por el borde. No revolvás con fuerza: las verduras se integrarán solas.

Empezá a probar a las dos horas y cuarto. Insertá un tenedor o cuchillo fino en la parte más gruesa. Tiene que entrar con poca resistencia; que la carne esté “cocida” no alcanza, porque puede seguir firme. Si ofrece resistencia, tapá y continuá 20 minutos más. El tejido conectivo se vuelve tierno en esa última etapa, no por subir la llama.

Retirá la carne cuando esté tierna y dejala descansar diez minutos sobre tabla, cubierta flojamente. Mientras tanto, terminá la salsa. Cortá contra la fibra en fetas de un centímetro y devolvelas brevemente a la salsa caliente solo si necesitás que absorban sabor. No las hiervas otra media hora: se desarman y pierden textura.

Líquidos y variantes rotuladas

El vino aporta acidez y fondo, pero no es imprescindible. Variante sin vino: reemplazá esos 150 ml por caldo o agua y sumá una cucharadita de vinagre de manzana al final, solo si la salsa necesita brillo. Variante con hongos: agregá 250 g de champiñones en cuartos durante los últimos 30 minutos; no al principio, porque se encogen demasiado.

No reemplaces todo el líquido por tomate triturado. El tomate concentrado puede pegarse y queda ácido si no tiene tiempo y agua para cocinarse. Tampoco uses litros de caldo por miedo a que falte: una salsa se puede aflojar, pero una carne hervida en un caldo ralo no recupera concentración fácilmente.

Para una versión más rústica, sumá papas en cubos grandes en la última hora. Es una variante práctica, pero la olla debe ser amplia y el líquido quizás necesite 150 ml adicionales. Si querés una guarnición aparte, el puré absorbe muy bien esta salsa.

Rescates: carne dura, salsa aguada o fondo pegado

Carne dura significa, casi siempre, falta de tiempo. Volvé la pieza a la salsa, agregá un poco de agua caliente si hace falta, tapá y mantené hervor suave. Cortarla en fetas antes de que esté tierna no la ablanda; puede empeorar la sequedad.

Si la salsa está aguada y la carne ya está lista, retirala a una fuente y reduc í la salsa destapada a fuego medio-bajo. Aplastá o procesá una parte de cebolla y zanahoria cocidas para darle cuerpo. No agregues harina: deja una sensación pastosa y tapa el sabor que construiste.

Si se pegó el fondo, no rasques los restos negros ni mezcles ese gusto amargo. Pasá con cuidado carne y salsa sana a otra olla, descartá lo adherido y continuá con fuego menor. Para prevenirlo, usá olla pesada, controlá el líquido y no abandones el tomate a fuego alto.

Servicio y seguridad

Probá sal cuando la salsa ya se redujo. Serví las fetas con salsa por encima, perejil y una guarnición que absorba jugos. Si preferís una cocción seca con dorado final, esta guía de vacío al horno lento trabaja otra técnica. Para una olla de verduras más espesa, mirá guiso carrero bien espeso sin harina.

Enfriá sobras en recipientes bajos y refrigerá dentro de dos horas. Conservá hasta tres días; recalentá fetas con salsa a fuego bajo hasta que estén humeantes, sin dejar la olla tibia durante horas.

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