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Agricultores holandeses inundan sus campos para combatir una plaga de ratones agravada por la sequía

La falta de agua en Frisia ha disparado la población de roedores que dañan pasturas y forraje. Ganaderos como Harry Kramer optan por inundar praderas para desplazarlos, una medida extrema ante un problema que se repite cada vez más seguido.

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Agricultores holandeses inundan sus campos para combatir una plaga de ratones agravada por la sequía
Directo al Paladar

La imagen de un campo convertido en lago artificial no es común en las planicies de Frisia, pero en los últimos meses se ha vuelto una escena repetida. La sequía que azota la provincia neerlandesa no solo reseca los suelos: también multiplica las poblaciones de ratones que viven bajo las praderas destinadas al ganado lechero.

Harry Kramer, ganadero de Koufurderigge, lo vive en carne propia. Con 135 vacas lecheras y 63 hectáreas entre pastos y maíz, lleva meses regando sus tierras para combatir al mismo tiempo la falta de agua, los roedores y los daños que causan los gansos. “La cuarta siega del año fue muy pobre”, cuenta. Sin suficiente forraje propio, se sostiene gracias a las reservas del año anterior, pero el problema ya es estructural.

La explicación es tan lógica como desesperada. Los ratones cavan sus galerías en terrenos secos y compactos. Cuando el suelo se satura de agua, esas madrigueras se inundan y los animales se ven obligados a emigrar hacia zonas más altas o secas. Varios productores de la región han empezado a inundar partes de sus campos a propósito, según relata Johannes van Stralen, de la organización agrícola BoerenNatuur Westergo. Lo que antes era un episodio cada tres o cuatro años, ahora aparece casi anualmente.

El daño no se limita a los agujeros visibles. Las galerías debilitan el suelo, reducen la calidad del pasto y complican la producción de forraje. En un país donde la ganadería lechera es pilar económico, la combinación de sequía y roedores pone contra las cuerdas a explotaciones que ya lidian con costos crecientes.

La inundación deliberada no es la única herramienta. Los especialistas recomiendan colocar posaderos para aves rapaces, que actúan como control natural. En casos graves se autoriza el uso de cebos con fosfuro de zinc, siempre introducidos dentro de las galerías para minimizar el riesgo a otras especies. Sin embargo, muchos ganaderos optan por la solución más directa: cambiar el hábitat que favorece a los ratones.

Esta noticia llega en un año marcado por extremos climáticos en Europa. Mientras en el Mediterráneo se habla de especies invasoras como el cangrejo azul, en el norte la sequía y sus consecuencias secundarias siguen generando dolores de cabeza. Los agricultores de Frisia, conocidos por su pragmatismo, demuestran una vez más que cuando el problema aprieta, la creatividad –aunque sea inundando lo que cuesta tanto mantener verde– se pone en marcha.

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