Arte, gastronomía y música en una plantación de arándanos: el evento que une a la familia Lino Palacio
Una propuesta innovadora combina las ilustraciones del legendario dibujante con platos y tragos inspirados en su obra, todo en medio de un campo de arándanos. Una experiencia multisensorial que marca tendencia en la escena cultural argentina.
Un cruce inédito entre arte, comida y sonido acaba de llegar a la provincia de Buenos Aires. En una plantación de arándanos al sur del Gran Buenos Aires, se montó un evento que transforma el paisaje rural en galería, cocina y escenario vivo.
Las obras de Lino Palacio, el dibujante que marcó la infancia de varias generaciones con sus historietas y publicidades, dialogan con creaciones de su familia. Sus hijos y nietos exponen piezas propias que actualizan el trazo familiar, mientras los visitantes caminan entre arbustos cargados de fruta y se detienen frente a cada ilustración.
El ángulo gastronómico es lo que hace diferente esta propuesta. Cada obra inspira un plato o un cóctel. Los colores vibrantes de las tiras de Lino se traducen en preparaciones con arándanos frescos: desde una ensalada con queso de cabra y reducción de la fruta hasta un postre que replica visualmente una de sus viñetas más conocidas. Los bartenders, por su lado, crearon tragos que juegan con la acidez natural del arándano, vermú y gin local, logrando bebidas que son tan fotogénicas como ricas.
La música completa la experiencia. Bandas y solistas se presentan en vivo en distintos puntos de la plantación, con repertorios que van del jazz al indie argentino, siempre respetando el clima relajado del lugar. El sonido se mezcla con el viento entre las plantas y el ruido de los cubiertos, creando una atmósfera que no se parece a nada de lo que ya se vio en la escena porteña.
Este tipo de eventos híbridos está creciendo fuerte en 2026. Después de las cenas a ciegas y las experiencias inmersivas en bodegas, ahora llega la fusión con patrimonio artístico familiar y producción frutícola local. La plantación no solo aporta el marco visual y la materia prima: también funciona como recordatorio de que la gastronomía argentina puede ser creativa sin alejarse de lo que produce la tierra.
El recorrido dura alrededor de dos horas y media. Se empieza con una bienvenida en el ingreso al campo, se sigue por las estaciones de arte y culmina en una zona de mesas largas donde se sirve el menú completo. Todo pensado para que el público joven y adulto disfrute sin apuro, sacando fotos que después inundan las redes con el hashtag del evento.
Desde el punto de vista estético, el montaje es impecable. Las ilustraciones se colocaron en soportes que no rompen la línea visual del verde y el azul de los arándanos. La vajilla y la carta impresa replican el estilo de línea clara de Lino Palacio, logrando que cada detalle parezca parte de la misma obra. Es un ejemplo claro de cómo el diseño gráfico puede elevar una propuesta gastronómica más allá del plato en sí.
Si estás buscando planes diferentes para este fin de semana, esta experiencia combina todo lo que está sonando en la cultura actual: apoyo a la producción local, revalorización de un artista argentino fundamental y una forma lúdica de comer y beber. Imperdible para quienes siguen de cerca las tendencias que mezclan arte y mesa.