Cultura gastronómica

Claudio Valerio recibe nuevo reconocimiento por su aporte a la identidad gastronómica argentina

El referente de la cocina nacional fue distinguido por su trabajo en la puesta en valor de productos regionales y tradiciones que definen lo nuestro. Un reconocimiento que celebra años de difusión de la gastronomía de ruta y de barrio.

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Comida como expresión de identidad cultural
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

A casi dos décadas de esa charla improvisada, el 2 de octubre de 2026 se le entregó un nuevo reconocimiento por su aporte a la identidad argentina a través de la gastronomía. La distinción, surgida desde Escobar, destaca su labor constante en la recuperación de recetas familiares, la promoción de productores locales y la difusión de historias que hacen a nuestra forma de comer.

Valerio, nacido en la provincia de Buenos Aires, se convirtió con los años en un cronista oral de la mesa criolla. Desde sus apariciones en medios hasta sus talleres en clubes de barrio, siempre insistió en lo mismo: la identidad se construye también en la olla. Su énfasis en ingredientes como el maíz de Jujuy, el pescado de río de Entre Ríos o la miel de las sierras cordobesas ayudó a que muchos cocineros caseros miren con otros ojos lo que tienen a mano.

El reconocimiento llega en un momento en que la gastronomía argentina vive un revival de lo regional. En pleno 2026, con el interés creciente por las ferias de productores y las rutas gastronómicas, la figura de Valerio cobra aún más sentido. No se trata de alta cocina, sino de cocina con memoria: esa que se hace un martes a la noche con lo que el mercado del barrio ofrece.

Durante la entrega, se recordó su trabajo con el fernet como ingrediente versátil, sus explicaciones sobre el correcto punto de cocción de un guiso de lentejas o la importancia de respetar la estacionalidad de las frutas para las conservas. Datos curiosos, como el origen italiano de muchas recetas que hoy consideramos “bien criollas”, siempre aparecieron en sus charlas con el mismo tono de quien cuenta una anécdota de ruta.

Su enfoque práctico y sin postureo es lo que más resuena. En un país donde la mesa sigue siendo espacio de encuentro, Valerio representa esa generación de cocineros que entienden que un buen locro no solo alimenta, sino que cuenta la historia de quiénes somos. El nuevo lauro refuerza su rol como puente entre el productor y el comensal, entre la tradición y la mesa cotidiana.

Desde La Hora del Chef celebramos esta distinción. Porque cada vez que alguien pone en valor un producto de Catamarca o explica por qué el chimichurri lleva tal proporción de orégano, se está tejiendo un poco más fuerte la identidad que nos reúne alrededor de la mesa.

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