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Diabetes y piel: señales clave que no hay que ignorar

La mitad de las personas con diabetes presentan manifestaciones cutáneas, algunas incluso antes del diagnóstico. Una dermatóloga explica qué mirar, cómo prevenir complicaciones y por qué el control de los pies es fundamental.

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Diabetes y piel: señales clave que no hay que ignorar
Clarín — Buena Vida (Gastronomía)

La diabetes no solo afecta los niveles de azúcar en sangre: casi la mitad de quienes la padecen desarrollan algún tipo de manifestación en la piel, y en varios casos estas señales aparecen antes incluso del diagnóstico oficial. Según la dermatóloga Paz Reano del CEMIC, la piel se convierte en un indicador clave que los especialistas deben saber leer para actuar a tiempo.

Uno de los marcadores más visibles es la acantosis nigricans: placas aterciopeladas, generalmente simétricas, que aparecen en el cuello y en los pliegues corporales. Estas manchas indican resistencia a la insulina y suelen mejorar cuando se controla la glucemia. No tiene un tratamiento dermatológico específico, pero responde al manejo general de la diabetes.

Otro gran capítulo es el llamado pie diabético. La alteración en los vasos sanguíneos y la neuropatía provocan piel seca, pérdida de sensibilidad y heridas que cicatrizan con mucha dificultad. Una pequeña lesión que pasa desapercibida puede derivar en infecciones graves e, incluso, en amputaciones si no se trata a tiempo. Por eso el autoexamen diario de los pies se vuelve una rutina obligatoria.

Las personas con diabetes también tienen una inmunidad más baja, lo que favorece infecciones a repetición. Las bacterianas más frecuentes son la foliculitis y la forunculosis, mientras que entre las micóticas predomina la candidiasis. Estas aparecen especialmente en zonas húmedas como pliegues inframamarios, inguinales y axilas. Los tratamientos van desde antibióticos o antimicóticos tópicos hasta orales, según la extensión.

Para la piel seca, el consejo es claro: duchas cortas con agua tibia, jabones cremosos y humectación inmediata después del baño. En piernas y pies, las cremas con mayor concentración de urea resultan más efectivas. Las que se venden como “para diabéticos” suelen tener esta característica. Los polvos antimicóticos no sirven como tratamiento una vez instalada la infección, pero pueden usarse de forma preventiva en pacientes que las repiten.

Los tratamientos estéticos y cremas antiage no están contraindicados, pero siempre deben realizarse con la diabetes controlada y bajo supervisión médica para evitar riesgos de infección. Reano, integrante de la Sociedad Argentina de Dermatología, insiste en la importancia del trabajo en equipo: endocrinólogo, dermatólogo, traumatólogo y, sobre todo, el paciente educado en autocuidado.

El control anual con el dermatólogo no se limita a chequear lunares. La piel puede ser la primera ventana que muestre una enfermedad sistémica como la diabetes. Detectar a tiempo estas señales permite un diagnóstico precoz y evita complicaciones mayores.

Según informó Clarín.

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