Cultura

Patricia Jebsen y el cambio de rumbo después de los 50: “Hay que prepararse, porque cuando te sorprende te

La licenciada en Relaciones Públicas dejó el mundo corporativo para dedicarse a los viajes, los directorios y las redes. Habla de organización, constancia y planificación como claves para reinventarse después de los 50.

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Celular mostrando un feed de redes sociales genérico

Patricia Jebsen decidió que a los 50 y pico la vida podía tomar otro rumbo. Después de años en el mundo corporativo, esta licenciada en Relaciones Públicas dejó la oficina para dedicarse a lo que realmente le apasiona: viajar por placer, integrar directorios y construir una presencia en redes sociales.

En una charla abierta, Jebsen cuenta que el cambio no fue de un día para el otro. “Hay que prepararse, porque cuando te sorprende te agarra en falta”, dice con la claridad de quien ya pasó por el proceso. Para ella, los tres pilares son organización, constancia y planificación. Sin ellos, el salto puede convertirse en un problema en vez de una oportunidad.

Su historia arranca en el mundo de las grandes empresas, donde ocupó puestos de responsabilidad durante décadas. Pero llegó un momento en que sintió que ya había cumplido ese ciclo. Quería más tiempo para viajar, para conocer lugares nuevos y para dedicarse a proyectos que tuvieran que ver con su curiosidad personal. Así empezó a armar un directorio en distintas organizaciones y a compartir sus experiencias en Instagram y otras plataformas.

Según Jebsen, el secreto está en anticiparse. No se trata de renunciar de un día para el otro sin tener un plan. Recomienda ir armando poco a poco la red de contactos, capacitarse en las áreas que interesan y, sobre todo, cuidar la economía personal para que el cambio no genere estrés innecesario.

Los viajes ocupan un lugar central en su nueva etapa. No son vacaciones improvisadas: Patricia los planea con anticipación, elige destinos que le sumen conocimiento y luego los transforma en contenido para sus seguidores. Esa combinación de experiencia vivida y relato digital le permitió construir una comunidad que valora su mirada madura y sin filtros.

“Después de los 50 tenés una mochila de conocimiento que nadie te puede sacar”, afirma. Esa seguridad es la que le permitió dar el paso sin miedo. Para ella, la constancia es lo que marca la diferencia: no alcanza con tener una idea, hay que trabajarla todos los días.

Su paso por directorios le dio la posibilidad de seguir conectada con el mundo empresarial, pero desde otro lugar. Ya no se trata de cumplir objetivos ajenos, sino de aportar su visión a proyectos que le interesan. Y las redes sociales fueron la herramienta que le permitió contar su proceso sin intermediarios.

Jebsen insiste en que reinventarse a esta edad no es un lujo, sino una decisión que se puede tomar con responsabilidad. Su mensaje es claro: hay que empezar a prepararse con tiempo, definir qué queremos hacer y armar un camino concreto para llegar. Porque cuando el cambio llega de golpe, puede encontrar a cualquiera en falta.

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