Juan Manuel Peña Passaro y los 5 aliños que viajan el mundo como embajadores de la cocina chilena
El jurado de MasterChef reveló en una entrevista la fórmula simple pero poderosa que permite llevar el sabor chileno a cualquier rincón del planeta: cinco condimentos básicos. Una lección de identidad gastronómica que trasciende fronteras.
El jurado de MasterChef Juan Manuel Peña Passaro sorprendió con una declaración que resume a la perfección el espíritu práctico y viajero de la cocina chilena actual. Según sus palabras, con apenas cinco aliños básicos cualquier cocinero puede replicar el alma de la gastronomía de su país en cualquier parte del mundo.
Esta idea no surge de la nada. Peña Passaro, conocido por su paso por realities culinarios y su mirada fresca sobre la cocina latinoamericana, pone el foco en la simplicidad como valor. En un mundo donde las tendencias virales exigen ingredientes exóticos y técnicas complejas, su mensaje va en dirección contraria: la identidad se construye con lo esencial.
Los cinco aliños que menciona funcionan como un kit de supervivencia gustativa. Aunque no reveló la lista exacta en la entrevista, el concepto remite a combinaciones clásicas chilenas como el merkén, el ají cacho de cabra, el cilantro fresco, el comino y el orégano. Estos elementos permiten armar desde un pebre hasta un chancho en piedra o un simple aderezo para carnes y ensaladas.
La declaración llega en un momento en que la cocina chilena vive un boom de revalorización. En ciudades como Buenos Aires, Barcelona o Nueva York cada vez aparecen más propuestas que incorporan estos sabores con un twist contemporáneo. No se trata de nostalgia, sino de una tendencia clara: la cocina de origen como base versátil para la creatividad.
Desde el punto de vista estético, esta aproximación minimalista también tiene mucho que decir. Un plato terminado con estos cinco condimentos suele tener una paleta visual vibrante: rojos intensos del ají, verdes del cilantro, tonos terrosos del merkén. Es una cocina que se ve honesta y apetecible sin necesidad de artificios.
Peña Passaro no solo habla de exportar sabor, sino de identidad portable. En tiempos donde muchos jóvenes cocineros chilenos migran o viajan, esta fórmula se convierte en una herramienta práctica y emocional. Cinco frascos en la valija y ya tenés Chile a mano.
Esta visión resuena fuerte en la escena gastronómica argentina actual, donde cada vez más se valora el uso inteligente de condimentos locales para crear platos con carácter sin complicaciones. Es la misma lógica que vemos en bartenders que arman tragos con solo tres o cuatro ingredientes clave: menos es más cuando el “menos” está bien elegido.
El mensaje final es claro y fresco: la cocina chilena no necesita pasaporte complicado. Con cinco aliños bien dominados, el mundo se convierte en tu cocina. Una lección que vale la pena aplicar más allá de la frontera trasandina y que invita a mirar nuestros propios productos regionales con la misma mirada práctica y creativa.