Pablo Rivero lleva a Don Julio a Nueva York: así es su primer salto internacional
El creador del icónico parrilla porteña planea abrir su primer local fuera de Argentina en la Gran Manzana. Una movida que combina asado argentino con la escena foodie más competitiva del mundo.
Pablo Rivero, el hombre detrás de Don Julio, uno de los restaurantes más premiados y visitados de Buenos Aires, está a punto de dar el salto que muchos esperaban: abrir su primer local fuera de la Argentina. El destino elegido es Nueva York, y el anuncio llegó con la precisión de un corte de carne perfecto.
Según fuentes cercanas al proyecto, el nuevo espacio se ubicará en el corazón de Manhattan y buscará replicar la experiencia que convirtió a Don Julio en un referente global: asado a la parrilla con productos de máxima calidad, pero adaptado al ritmo y las expectativas de la clientela neoyorquina. No es una simple sucursal; Rivero viene trabajando hace meses en una estrategia que mezcla identidad argentina con las tendencias actuales de la gastronomía norteamericana.
El movimiento se inscribe en una tendencia más amplia que venimos viendo desde hace un par de años: chefs y emprendedores argentinos que exportan su concepto sin perder el ADN local. En un momento donde el asado argentino gana cada vez más admiradores en el exterior (y donde los cortes premium se cotizan fuerte), llevar Don Julio a Nueva York parece casi lógico. Pero Rivero no quiere que sea solo una parrilla más en la ciudad que ya tiene de todo.
La estética va a jugar un rol clave. Quienes conocen el proyecto adelantan que el diseño del lugar va a dialogar con la identidad visual que hizo famosa a la parrilla de Palermo: madera, ladrillo visto, una barra imponente y esa iluminación cálida que invita a quedarse horas. En Nueva York, donde todo se mira con lupa en Instagram y TikTok, cada detalle visual va a estar pensado para que el lugar se sienta auténtico sin caer en el cliché de “lo argentino”.
En cuanto a la carta, se espera que mantenga los clásicos que hicieron famoso a Don Julio —el ojo de bife, las mollejas, las achuras— pero con un twist local. Productos de pequeños productores neoyorquinos y de la región se van a integrar para generar un diálogo entre el asado rioplatense y los ingredientes norteamericanos. Además, la wine list va a tener un fuerte componente de vinos argentinos, algo que ya está demostrando ser un diferencial en mercados internacionales.
Este desembarco no es improvisado. Rivero viene construyendo su marca con paciencia desde hace años: desde la transformación de Don Julio en un destino gastronómico casi de peregrinación hasta el desarrollo de su propia línea de vinos y productos. La movida a Nueva York es, en ese sentido, el paso natural para alguien que siempre pensó en grande pero sin apuro.
Para la escena gastronómica local, este anuncio es una buena noticia. No solo porque pone en valor el trabajo argentino en el exterior, sino porque abre la puerta a que otros proyectos sigan el mismo camino. En un año donde la gastronomía porteña sigue demostrando resiliencia y creatividad, ver que uno de sus máximos referentes apuesta por crecer afuera genera orgullo y también expectativa.
¿Cuándo abre exactamente? Todavía no hay fecha confirmada, pero todo indica que será durante el primer semestre de 2027. Mientras tanto, quienes quieran vivir la experiencia original saben dónde encontrarla: en Guatemala 4699, Palermo, donde Don Julio sigue siendo uno de los lugares más difíciles de reservar de Buenos Aires.
El desafío para Rivero ahora es enorme: mantener el alma de Don Julio en una ciudad que no perdona errores. Pero si algo demostró a lo largo de estos años es que sabe leer el momento y, sobre todo, sabe cómo hacer que un plato llegue al corazón (y al paladar) de la gente. Nueva York, preparate para el asado argentino de verdad.